Bien se que no puede decir adios, se que no puedo sacarte de mi cabeza sin dejar rastros, pequeñas migajas que me llevaran de nuevo hasta ti.
Pero lo que si puedo hacer es sacarte de mi corazón, puedo anularte de esa sucia parte del ser que son los sentimientos.
Te quiero, te necesito, sos de esas pocas personas que me pueden, pero necesito alejarme, mas alla de las distancias que ya existen, que son justamente lo que me matan.
Ayer me dijeron "te pusiste celoso, es bueno porque demuestra que hay afecto", y mas alla de que si me puse celoso, tal vez no me puse celoso de lo que correspondía, tal vez busque algo que no me correspondía, tal vez idealice mas al sentimiento que a la persona.
Me deje llevar, deje que mi corazón volara y mi cabeza creyera que todo era posible, cuando muy bien se que con vos no es asi, cuando se como sentís, como actuas como sos.
Dicen que cada cual es arte y parte de su propio martirio... y debo confirmarlo, yo me produje lo que me lastima, yo hice lo que ahora quiero deshacer.
Estúpido de mi pensar que por amarte seria reciproco, estúpido de mi al convencerme de que te importaba mas de lo que veia.
Pero solo me queda agradecerte, porque ya no hay nada que me ate al momento de tomar mis decisiones, ya no hay razones para pensar dos veces, ya no hay por quien pensar en no hacer mis locuras.
De todo lo que me ha enseñado la vida lo que siempre me repito es que toda decision tiene sus consecuencias.
Lo importante es saber cuales van a ser y minimizarlas.
Locura la mia, pienso, siento y decido. Bien o mal, impulsivo o no, siempre he intentado que mis decisiones fueran lo menos egoístas posible, al dia de hoy digo que se me fue la mano y tal vez tendría que haber sido mas egoísta, haber pensado mas en mi mismo, en como podía afectarme a mi y no a los demas, en como esas consecuencias me iban a afectar a mi.
Las ultimas decisiones que tomo son las mas egoístas, son las que tomo para mi mismo.
Tribulaciones que me llevan a tomar las decisiones que tomo.
Chau.
Un muerto encierras - Ismael Serrano
Como tantas madrugadas encerrados en un coche,
en una calle sin luz, una calle sin nombre,
los dos frente a frente se miran despacio,
tras dedicarse al amor y su trabajo.
Secan su sudor, secan su sudor,
tal como han aprendido, no han olvidado.
Él piensa "ya nada es lo de antes,
la vida debe estar en otra parte",
donde no la divisa porque ella le ciega
con cárceles de oro, con amor sin tregua.
Ya nunca volverán, ya nunca volverán,
ya nunca volverán a hacer nada por vez primera.
Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas,
huiremos lejos de aquí, a otro planeta.
Llévame donde no estés,
un muerto encierras.
Él le regala unas manos llenas de mentiras,
ya no le parece tan bello el cuerpo que acaricia.
Ayer eclipse de sol eran sus pupilas,
hoy son lagunas negras donde el mal se hacina.
Qué pena me da, qué pena me da,
qué pena me da, todo se termina.
Ella ya no ama sus vicios, le busca en los ojos,
pasa un ángel volando y se encuentra con otro.
Ayer sus dos brazos eran fuertes ramas
donde guarecerse, hoy son cuerdas que atan.
Qué pena me da, qué pena me da,
qué pena me da, todo se acaba.
Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas,
huiremos lejos de aquí, a otro planeta.
Llévame donde no estés,
un muerto encierras.
Él decide por fin vomitar las ideas,
ella lo sabe y tranquilamente lo espera.
Sin calma planea su fuga este preso,
ella no lo mira, no aguanta su aliento.
Ya llegó el final, y van a encontrar
en su corazón arena de desierto.
Perdida la calma, se pone muy serio,
cunde el pánico y le invade un horrible miedo.
Su boca cobarde pronuncia: "Te quiero.
No te vayas nunca, no te vayas lejos".
Y ella echa a temblar, ella echa a temblar,
ella echa a temblar: "Yo también te quiero".
Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas,
huiremos lejos de aquí, a otro planeta.
Llévame donde no estés,
un muerto encierras.
"Te quiero.
No te vayas nunca, no te vayas lejos"
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