lunes, 20 de agosto de 2012

Hablo luego pienso (o verborragia politica)

People should not fear their government, the government should fear the people - V (V for Vendetta)

When the people fear their government, there is tyranny; when the government fears the people, there is liberty - Thomas Jefferson

Si bien comparar palabras dichas por Thomas Jefferson con una linea de una pelicula no tiene mucho sentido, lo que busco es denotar que los ideales existen, que hay gente que los comprende y los trata de publicar.

Sin embargo vivo en un país en que los ideales se perdieron, junto con los valores y la moral.
Leo o escucho discursos de presidentes, politicos, escritores, o cualquier persona interesada en la sociedad, y siempre que digo "increible, que diccion, que manejo de la palabra, que fuerza" es referido a alguien de otro pais.
El argentino perdio, o nunca tuvo (no se cual es mas acertada), esa fuerza discursiva, con la que levantaba masas, lograba cambios radicales, generaba conciencia.
En cambio los politicos argentinos juegan con la ventaja de no necesitar eso, porque gobiernan a una masa iletrada que no le importa mucho mientras reciban las migajas, y la parte letrada que gobiernan es tan individualista que mientras puedan mantener su status quo tampoco haran nada.

Aquí es donde entra mi mas reciente epifanía: Hemos perdido la dignidad como individuos.

Si bien no me gusta la palabra perdido, es la que mejor aplica, porque muchos no han sabido que la tenían hasta perderla o mismo todavía no se han dado cuenta que en algún momento desapareció, mientras que otros han aceptado como un destino irremediable el rendir su dignidad para obtener y/o mantener su status quo.

Aquí habría que dar significado a la palabra dignidad, quien o que es algo "digno", se define como algo de una calidad buena o merecedor de algo.
Alguien digno es alguien de buena fibra, alguien merecedor de un reconocimiento de un respeto; desde mi punto de vista alguien impoluto, alguien con una fibra moral y unos valores que merecen reconocimiento, alguien con ideales fuertes.

Yo descubrí que es algo que dignidad es algo todavía tengo, algo que no estoy dispuesto a ceder; hay quien podría decir que he perdido mis trabajos por no estar dispuesto a amoldarme o aprender a ser diplomático, pero la realidad es que no estoy dispuesto a perder mi libertad, porque un hombre libre no es aquel que elije que hacer con su vida, si no aquel que no vende sus ideales; y yo no estoy dispuesto a vender mis ideales, no deseo que se me explote y se me trate injustamente, mi persona no es un asset corporativo y mi trabajo no es un juego al que se le pueden cambiar las reglas sin mas.
Antes me avergonzaba de perder trabajos, me sentía que no era lo suficientemente bueno o que algo hacia mal, pero la realidad es al revés, hago todo demasiado bien, me valoro y valoro lo que hago, al hacerlo pretendo que otros lo hagan y que se me trate como corresponde y no como una herramienta mas.
Tengo sentimientos, eso es lo que me hace tan bueno en lo que hago; como siento soy capaz de apasionarme, cuando sientes pasión deseas que las cosas sean como deben ser.

Lamentablemente las corporaciones y el sistema capitalista actual han hecho que como personas perdamos el rumbo, la visión real de la vida; tenga mas importancia el sueldo a fin de mes que la valoración como individuo.
Aunque el primero es una necesidad, si las empresas valoraran al individuo en vez de usarlo y desecharlo, en vez de utilizar la oferta laboral como un rehén del sistema y mas como una herramienta de captación de talentos, si valoraran el esfuerzo y dedicación y dieran las herramientas para uno poder desarrollar una vida plena y sana a la par de ser funcionales, por ahí no seria necesario perder nuestra dignidad en el camino mientras intentamos sobrevivir a las exigencias diarias, vendiendo nuestros ideales, nuestra moral y nuestros valores.

Yo he decidido que nunca mas pondré al pie del precipicio mis valores, aunque me lleve a la pobreza, mi humanidad, mi dignidad y libertad están y estarán siempre delante de mis necesidades materiales, sin importar cuales sean, prefiero morir con respeto y amor por mi mismo a vivir sin poder mirarme al espejo.

Nicolás Rodrigo Laba
20/08/2012

domingo, 8 de enero de 2012

once and again

El otro día me preguntaba porque tengo un blog.
Al fin y al cabo hace mucho no escribo y tampoco tenia
la necesidad de hacerlo.
Hoy me encontré una vez mas en esas situaciones en las que necesito hablar con alguien pero no hay a quien recurrir; pero no porque no tenga con quien hablar, si no porque lo que necesito es alguien que me escuche sin responderme, sin querer darme lecciones de vida, sin querer hacerme ver su verdad.
Y así es como re descubrí porque había abierto mi blog.
No como una bitácora de mi vida, ni como un espacio de expresión ni mucho menos como una forma de contacto con el mundo; simplemente para tener donde hablar con alguien sin que este me conteste. Suena terriblemente depresivo lo que escribo, pero es la cruel realidad.
Me dejo porque a pesar de que hay cosas que le gustan de mi, mas son las que no le gustan; que no tengo fe, que no tengo esperanza, que soy muy frió y no tengo cariño/amor por nadie.
Irónico viniendo de una persona a la que me canse de demostrarle cuanto lo ame; pero bueno es un nene, yo me lo busque solo.
Lo extraño, seamos honestos uno no ama a alguien y deja de sentir algo o de necesitarlo de un día para el otro, si es así entonces es mentira que hubo amor.
Una de nuestras ultimas conversaciones sobre lo complicada que era su vida y como estaba intentando solucionarla reacciono a algo que le dije y me pregunto si yo no necesitaba ayuda; JA yo con 23 años tengo 4 de tratamiento psicológico/psiquiátrico, un intento de suicidio y un rejunte de gente alrededor a los que les tengo tomado el tiempo y puedo anticiparme a cada pensamiento y movimiento, yo quien busco ayuda y no la obtuvo y esta cansado; y la respuesta obvia a su pregunta fue que no, que para que.
A los dos días de eso el tuvo un accidente menor, podría haber sido mas jodido pero salio bien, y ahí caí en la cuenta de que no lo quería perder, de que el pensamiento de que le pasara algo me ponía muy mal, y ahí mismo entendí que por mas que no quisiera yo también necesito ayuda, necesito alguien que sea capaz de escucharme, necesito alguien que no sea un blog; y se lo dije, y el motivo para estar escribiendo acá en vez de llamarlo y decirle cuanto lo amo y extraño es que su reacción fue no importarle, ponerme en un segundo plano.

Una vez mas estoy en ese implacable lugar de soledad, sin alguien con quien compartir alegrías ni tristezas, buscando con quien cojer para ahogar penas mas profundas, enterrando en una cama esa sensación de soledad que se que volverá ni bien termine de vestirme.
Pero eso es la vida, un implacable continuo de soledad, gente entrando y saliendo de nuestras vidas, la única constante siendo nuestra propia demanda de satisfacción en diferentes niveles, una demanda que nos empuja día a día hacia un abismo de rutina e infelicidad, entrando en un sinfín, trabajar para poder disfrutar los pocos momentos que nos quedan libres por trabajar pero que al estar cansados por trabajar generalmente no disfrutamos.
Hay un dicho en ingles que es "life is a bitch, cause if it were a whore it would be too easy" básicamente "la vida es una perra, porque si fuese una puta seria muy fácil"; y es cierto, a cada paso que damos, con cada pequeño logro que hacemos tenemos obstáculos impuestos por un nivel de vida que no elegimos; para viajar y disfrutar del mundo es necesario tener el dinero para pagar el avión, ya no existe el me subo a un barco y viajo a otro continente de polizón, ya uno no puede ser un bohemio que deambula pueblo tras pueblo alimentando el alma con cultura, porque nuevamente para poder ser bohemio hace falta dinero, ya no existe el vivir de la caza y la pesca, el trabajar 2 semanas atendiendo un bar y poder seguir, el mundo se hizo codicioso y vil; nosotros lo permitimos y estamos pagando las consecuencias de eso.

Como me gustaría poder cambiar las reglas del juego, levantarme un día calzarme una mochila y saber que si no tengo para comer con trabajar alcanzaría para sobrevivir; pero no, trabajar ya no alcanza para vivir.
Ahi es cuando yo pregunto ¿de que vale vivir si no hay razón para hacerlo?