martes, 3 de noviembre de 2009

Amistad fraternal

De todas las veces que me he sentado frente a una maquina a escribir, esta es una de las primeras que de verdad me siento obligado a hacerlo.
No porque esté obligado, ni porque deba hacerlo, si no porque necesito contar algo.
De todas las cosas que viví en los últimos 3 años creo que lo que más me marco fue ese trabajo tan único, tan mío, tan para mí.
Ese mismo trabajo en que desarrolle la etapa final de mis ataques, el mismo que me hizo dejar la facultad para viajar, el mismo que me enseño todo lo que se sobre cómo comportarme laboralmente.
Me recibí de mi secundario sintiendo que el mundo estaba ahí esperándome para cambiarlo, creyendo que podía hacer algo para hacer de este mal intento de humanidad algo mejor.
Me equivoque, al menos hasta el día de hoy no logre nada importante, y en menos de 2 años de “estar en el mundo” caí bajo la presión del mismo.
Llegue hasta acá agotado, sin fuerzas, sin ganas y con una sola determinación.
Terminar con todo esto, dejar de sufrir, dejar de sentirme un inútil, una carga, dejar de ser.
Se lo suficiente de medicina como para saber que hacer exactamente, contaba con que soy un cobarde entonces sabía exactamente en qué momento hacerlo.
Con lo único que no contaba es con que aquí mejorara, saliera de mi depresión, consiguiera un laburo, lograra sentirme humano de nuevo, y de a poco retomar esos retazos de vida que fui dejando atrás.
Yo decidí venirme a este god forsaken place sola y únicamente para suicidarme sin sentir remordimientos de a quien dejaba atrás.
Claro que la gente que yo dejaba atrás poco tiene de idiotas y me conocen casi tan bien como dicen hacerlo.
Nunca pensé que alguien pudiera necesitarme, quererme, siquiera extrañarme.
Sin embargo desde que estoy aquí me siento solo, pero no en el sentido de la soledad, si no solo en el sentido de que deje algo mío allá, deje algo más que mi familia, amigos, que mis últimos 20 años de vida.
Deje lo que me hacia vivir, lo que me hizo tener la fuerza para salir adelante, deje mi corazón, mi razón de ser, deje atrás lo más preciado que alguien puede tener.
Muchos buscan la felicidad, la buscan en cosas, en posición económica, social, laboral.
Pero solo aquellos que saben realmente lo que es sufrir entienden que la felicidad no está en lo que uno posee, si no en lo que uno logra, y por sobre todo en lograr algo único.
Ese algo único es justamente esa unión entre dos personas, esa unión que te lleva a pensar en alguien por sobre tu vida misma, en pensar en si está bien, en desear estar a su lado cuando sabes que está mal, en necesitar a esa persona y que esa persona te necesite.
Y no estoy hablando de una pareja, estoy refiriéndome a la unión más pura que hay, a la amistad, pero no la simple amistad, si no esa en la que no contas con un amigo, contas con un hermano, con alguien con quien tu vinculo va mas allá de la sangre, es más fuerte que compartir padres, hermanos, abuelos o cualquier vinculo sanguíneo, porque él no te toco, a él lo elegiste, elegiste decirle que cuente con vos, que sepa que no importa que pase, vos estas ahí, para hablar, para escuchar, para compartir el silencio, vos estas, y el esta.

*(lease el/ella cuando me refiero a mis amigos/as hermanos/as)

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